Aquellos libros quizás olvidados…

Es difícil no recordar con añoranza escritos que me ayudaron a comenzar una andadura de 33 años. Textos e imágenes que fueron esa compañía íntima que alumbraba un sendero, entonces repleto de obstáculos e incertidumbre… tiempos también de una increíble ilusión.
Algunos de los que entonces eligieron igualmente aquel camino, parecen no tener ahora más que motivos para la descalificación, de quien ejerció como soporte único en aquel reto tan difícil de asumir. Cualquier cambio supone con certeza el riesgo de cometer errores que, al mismo tiempo, nos permiten corregir el rumbo y descubrir otras rutas diferentes, capaces de acercarnos finalmente a nuestro destino. Evidentemente, cuando navegamos a la deriva, quien está al timón es el único que puede equivocarse al establecer un derrotero… pero también es él quien nos permitirá abordar nuevos horizontes donde explorar la causalidad de nuestra madurez como seres humanos.
Aun habiendo sido agraviado en la misma manera que otros, yo prefiero recordar hoy con respeto y amabilidad a quien sin duda me hizo crecer. Algunas personas son grandes a pesar de sus errores, y muchas veces a causa de ellos… cuando realmente aceptan el aprendizaje tácito que éstos conllevan.
Inmersos en un mundo tan complejo como el actual, donde la lógica y los sentimientos humanitarios, se evaporan como consecuencia de la calentura febril de algunos dirigentes elegidos “democráticamente”, apetece sin duda más que nunca sumergirse en el vacío, elegir el agradable retiro del abandono en el dulce recuerdo de aquéllos inicios, cuando todos éramos jóvenes y mirábamos al futuro como un desafío hacia el que corríamos impacientes, siempre confiados en la victoria. En aquella época el valor y la sinceridad, se fundían en una misma emoción que sin duda iluminaba nuestro pecho con un brillo muy especial.
Y seguramente, en un rincón muy particular de ese recuerdo, preservamos aún viejos objetos y libros polvorientos, cuyo simple roce despierta un torrente de imágenes de lo que en aquel entonces fue nuestra vida. Esos libritos que ahora ocupan un humilde espacio en nuestra librería, fueron valiosas referencias para nuestro crecimiento en el Budo (Artes Marciales), pero sobre todo: como personas. Sus páginas ya amarillentas, se muestran ahora insustituibles no solo por su contenido, sino por aquel momento preciso en que llegaron a inspirarnos otros mundos, sensaciones entrañables… y no pocos sueños.
Sabemos reconocer la magia oculta dentro de cada libro… de cualquier libro, pero esta fascinación crece cuando una lectura concreta fue la que nos acompañó en momentos irrepetibles, evocados a cada instante con nostalgia.
Pero no busquemos en ellos calidad literaria ni forzosamente técnica. Su valor ya no es precisamente éste. Ahora que muchos de ellos están descatalogados, es cuando tratar de ponerles precio material se torna una tarea difícil… y carente de sentido. Aún merece la pena perderse entre sus páginas, cerrar los ojos… abandonarse en su interior, para simplemente recordar y sentir. Dejar que lo que ahora se nos podría intentar mostrar como algo anticuado o anacrónico, permita aflorar en nuestro interior más profundo, la sensación auténtica de lo que antaño fuimos… de lo que no volveremos a ser ya jamás.

In memoriam: Ruy San. Gracias sensei por el regalo de los recuerdos…
© Victor (忍龍 Nin Ryu).