MIKKYO

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MIKKYO

© BUDISMO ESOTERICO JAPONES 

Libro:  MIKKYO – BUDISMO ESOTERICO JAPONES             SHINDEN EDICIONES
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IMAGEN PARA MIKKYO
DETALLE DEL INDICE DE ESTE LIBRO:
CAPITULOS: 1. Introducción al Mikkyo. 2. Historia del Budismo Esotérico. 3. KUKAI y SAICHO. 4. Fundamentos del MIKKYO. 5. Las 37 vías esenciales del Mikkyo. 6. La cosmología del MIKKYO. 7. JU NI IN NEN. El Mandala de la Rueda de la Vida. 8. SAN MITSU: Los tres misterios. 9. MUDRA. 10. MANTRA. 11. MANDALA. 12. SIDDHAM: Las sílabas sagradas del sánscrito. 13. GO DAI: Los Cinco Elementos. 14. Los atributos del Budismo. 15. La práctica de la meditación en el Mikkyo. 16. Elementos del altar MIKKYO. 17. GON GYO: Rituales diarios. 18. Ritual GOSHINBO. 19. Ritual KUJI KIRI. 20. Ritual JU HACHI DO. 21. Introducción a los dos MANDALA. 22. Mandala TAIZOKAI. 23. Mandala KONGOKAI. 24. Ritual GOMA. 25. SHUGENDO. 26. El KAJI y las terapias curativas. 27. Glosario de términos en Mikkyo.

Autor: JOSE MANUEL COLLADO

 

 

El Mikkyo es la vertiente esotérica del Budismo. En este sistema se estudian los principios fundamentales de dicha filosofía y se aplican los conceptos relativos al SAN ITSU (Pensamiento – Palabra – Acción) como medio para identificarnos con el arquetipo idealizado, que en Mikkyo se denomina «divinidad» o Buda.
La identificación se realiza a tres niveles:

 

I MITSU:

– Identificación con la imagen visualizada del arquetipo, normalmente a través de un mandala (Representación gráfica de las energías del cosmos).
– También pueden visualizarse imágenes geométricas sencillas capaces de despertar en nosotros energías concretas (Yantras).
– En ocasiones se eligen imágenes de la naturaleza (paisajes, animales, etc…) que aportan esta sensación energética concreta.
– Otras veces son simplemente imágenes o personajes de referencia idealizados (procedentes de la realidad o de la ficción) los que nos acercan a las cualidades energéticas que intentamos asimilar («vestir»).
– La aplicación cotidiana del I-mitsu corresponde al hecho de ser conscientes del efecto que provocan nuestra forma de pensar: dentro de nosotros mismos y también en todos los que nos rodean. El pensamiento es el asiento de nuestras palabras y de nuestras formas de actuar. Diariamente debemos tratar de mantener una mente lúcida repleta de pensamientos positivos, alineada con nuestro ideal.
El pensamiento es la fuente del primer tipo de karma que desarrollamos en nuestra vida.

KU MITSU:

– Se trata en esta fase de identificarse con la «palabra del Buda» es decir con el sonido o vibración esencial que identifica una divinidad concreta cuyas energías deseamos despertar.
– Es el Mantra o palabra divina que nos sintoniza con la vibración de energía espiritual concreta.
– Pueden ser sonidos simples (Semilla ó Shuji) o bien composiciones formadas con diferentes sonidos elementales unidos.
– Cada sonido representa e identifica un aspecto de la divinidad y en Mikkyo se representan mediante sílabas de la caligrafía Siddham (Sánscrito) que a modo de símbolos encierran la potencialidad de esa divinidad concreta. Dibujarlos y pronunciarlos nos sintoniza con la vibración específica idealizada.
– La aplicación cotidiana del Ku-mitsu se corresponde con el hecho de ser conscientes de los efectos que nuestras palabras tienen en el mundo que nos rodea. Diariamente debemos esforzarnos por emplear un lenguaje coherente con nuestro ideal, que sea capaz de crear armonía en nosotros mismos y a nuestro alrededor
Recordar que la palabra es la fuente del segundo tipo de karma que generamos en nuestras vidas.

SHIN MITSU:

– Es la fase correspondiente a la identificación a través de la acción del cuerpo físico.
– Esta acción puede entenderse como una manera de actuar o posicionarse, pero normalmente hace referencia a la síntesis de la acción perfecta o gesto identificativo de la divinidad. Es decir lo que normalmente se conoce como Mudra o Ketsu-in en japonés.
– La simple ejecución de ese gesto o mudra característico, despierta en nosotros el tipo de energía concreto relacionado con el ideal que buscamos.
– La aplicación cotidiana del Shin-mitsu se corresponde con el hecho de tomar conciencia de los efectos de nuestras acciones diarias dentro del mundo en que vivimos.
Estas acciones dan lugar al tercer tipo de Karma que generamos.
Debemos establecer un ideal para estas acciones, después de haber aprendido de nuestros errores.

LOS METODOS DEL MIKKYO:

La práctica del Budismo Esotérico es muy amplia y bastante compleja. Necesitamos comenzar por aquellos ejercicios que permitan generar fácilmente en nosotros la base para el desarrollo del San Mitsu, es decir: Pensamiento, Palabra y Acciones adecuadas.
La vía de la meditación logra este efecto. Las meditaciones del Mikkyo permiten:

– Aquietar la mente: meditación SUSOKUKAN.
– Vaciar la mente: meditación SHI
– Centrarla para observar los fenómenos manera objetiva: meditación KAN.
– Potenciar la capacidad de visualización: meditación GACHIRINKAN y AJIKAN.
– Purificarnos y protegernos contra la negatividad: ritual GO SHIN BO
– Activar los centros internos de energía: meditación GODAI JOSHINKAN.
– Despertar niveles de consciencia elevados: ritual KUJI KIRI.
– Lograr la identificación con un arquetipo ideal: meditación sobre los mandalas TAIZOKAI y KONGOKAI.

LAS FORMAS MEDITATIVAS EN EL NINPO MIKKYO
Todos los sistemas meditativos requieren de una previa relajación de los músculos del cuerpo, así como de una estabilidad en la actividad mental.
La relajación física inicial debe finalizar en una posición estable del cuerpo que permita un período, normalmente largo de tiempo, en el que no sea necesario moverse. La columna vertebral debe mantenerse vertical durante toda la meditación (cuello erguido con la barbilla ligeramente recogida hacia la garganta) independientemente de la relajación general en todos los músculos. Se debe mantener una atención especial sobre este punto. Por ello suele comenzarse por una serie de estiramientos de la columna.
Para iniciar la relajación física: se pasa revista mentalmente a todos los músculos del cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, visualizando cómo se produce esa relajación de una manera inmediata, tan sólo con pensarlo. Si en algún momento un músculo se resiste a esa relajación, comenzar por contraerlo suavemente para soltar la tensión inmediatamente después, verificando entonces su relajación. Repetimos mentalmente: » Mis músculos se han relajado. No existe ninguna tensión en mi cuerpo…»
A continuación procedemos a concentrarnos en la actividad mental. No debemos esforzarnos por «no pensar en nada», sino por no fijar la mente sobre ninguno de los pensamientos que pasan por ella. La mente se convierte entonces en un «espejo» que refleja todos los pensamientos, pero no mantiene fijo ninguno de ellos.
A partir de este momento es cuando realmente podemos centrar la mente en el objetivo de la meditación. A esta focalización de la mente se le denomina en Reiki: MOKUNEN.

_ MEDITACION BASICA SHI – KAN («Parar y Observar»):

SHI: Meditación Dhyana . Similar a la utilizada en Zen. Parar la actividad mental. Clarificar la mente.
KAN: Meditación Vipassana. Observar para lograr comprensión. Para discernir la naturaleza de la realidad.
Ambas suelen usarse conjuntamente.

– EJEMPLO DE MEDITACION SHI:
SUSOKUKAN: Contar las respiraciones.

– EJEMPLO DE MEDITACION KAN:
Observación analítica de fenómenos o actividades internas o externas a nosotros.

OTROS TIPOS DE MEDITACION PROPIAS DEL MIKKYO

_ GACHIRINKAN: Observación de la imagen de un círculo blanco sobre fondo negro.

_ AJIKAN: Observación de la letra siddham : » A «.

_ JIRINKAN: Observación de conjuntos de sílabas gérmen (SHUJI) de la escritura Siddham (Sánscrito).

_ Meditación sobre un MANTRA (JUMON).

_ Meditación sobre la imagen de un ARQUETIPO (BUDA) con características energéticas determinadas.

_ Meditación sobre de un MUDRA (KETSU IN) que representa una característica arquetípica concreta.

_ Meditación sobre un MANDALA (MANDARA): representación de un conjunto de arquetipos (Budas).
Nota: Todos los períodos de práctica meditativa se inician con el sonido de un cuenco o campana .

TRES TOQUES AL INICIO DE LA MEDITACION :
(1) Para adoptar la posición
(2) Relajar el cuerpo
(3) Apaciguar la mente.

UN SOLO TOQUE AL FINAL : Para salir del estado meditativo, pero sin perder la armonía interior lograda.

© KUJI KIRI 

 

rin pio to 

RIN

PIO

TO

sha  

kai

jin

SHA

KAI

JIN

 retsu   zai       zen 

RETSU

ZAI

ZEN

 El hecho de juntar las manos tiene un sentido de unificación y de totalidad; cada dedo de la mano izquierda representa la manifestación interna de una cualidad, mientras que los de la derecha representan su exteriorización: Interno-Externo (Ying-Yang). Con la unión de las dos manos cada uno de los cinco elementos en sus dos manifestaciones básicas se ligan formando una sola entidad.

Los MUDRA, además de evocar nuestras energías mentales, se encargan de favorecer el flujo de energía dentro dentro del cuerpo a través de los meridianos o canales energéticos que confluyen en los dedos de las manos.

Cada posición de las manos en el KUJI KIRI tiene su correspondiente mantra, su modelo de respiración y su procedimiento para acondicionar la mente:

                         

 

  • ·        RIN: Tiene por objeto inspirar fortaleza en el practicante y evocar la energía requerida para lograr sobrevivir ante una fuerza opresiva o amenazadora.

DOKKO IN (VAJRA): PODER DE LA SABIDURIA Y CONOCIMIENTO PURO.

  • ·        PIO: Busca el conocimiento más allá de lo humano, evocando el poder personal y vitalizando el nivel apropiado de conciencia que permite alcanzar el éxito.

DAIKONGO IN: LA JOYA ESPIRITUAL

  • ·        TO: Evoca la capacidad para armonizar con las leyes Universales.

SOTOJISHI IN: EL PODER DEL LEON EXTERNO

  • ·        SHA: Después de haber armonizado con el universo exterior, este KUJI propicia la sincronía con nuestro cuerpo físico, ocupándose fundamentalmente de la salud de nuestro organismo.

UCHIJISHI IN: EL PODER DEL LEON INTERNO.

  • ·        KAI: Simboliza la rotura de las ataduras exteriores que nos aprisionan, lo que debe producir una elevación de nuestro nivel de conciencia sensibilizándonos ante la presencia o aproximación del peligro.

GEBAKUKEN: LAS ATADURAS EXTERIORES.

  • ·        JIN: Representa la ruptura de las ataduras interiores, de las pasiones que nos limitan la visión a lo puramente físico o material. Esto propicia la apertura de la mente hacia la proyección del pensamiento, permitiéndonos la capacidad del saber intuitivamente.

NAIBAKUKEN: LAS ATADURAS INTERIORES.

  • ·        RETSU: El dedo índice izquierdo (FU) que simboliza la sabiduría, es aferrado por la mano derecha (lo material). Se quiere significar la unificación del hombre con el reino de lo espiritual, poniéndose entonces en contacto con la dualidad del espacio y el tiempo divididos. Es la proyección del cuerpo astral.

CHIKEN IN: EL PUÑO DE LA SABIDURIA.

  • ·        ZAI: Simboliza la unidad final del Universo, la mente ha realizado con éxito la unión del reino material con el espiritual. El objetivo es materializar ya las intenciones a través del poder de la voluntad.

NICHIRIN IN: EL ANILLO DEL SOL.

  • ·        ZEN: Representa la protección de todos los logros anteriores, de aquello que atenta contra la armonía del Universo. Es el momento en el uno desea volverse «invisible» para no ser visto como portador de estos conocimientos a fin de mantener y transmitir este conocimiento sin trabas.

ONGYO IN: LA SABIDURIA OCULTA.

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El mismo hecho de trazar en el aire los nueve «cortes» con las manos enlazadas, contiene en esencia, el deseo de protección contra cualquier medio hostil, situando al meditante detrás de una rejilla simbólica de nueve barrotes.

 

FUDO MYOO – El arquetipo de la Energía en equilibrio

Por: Jose Manuel Collado

Es evidente que hoy muchos practicantes de disciplinas japonesas parecen suficientemente familiarizados con diversas formas e imágenes del Budismo. Pero indudablemente se asimilan más fácilmente aquéllas figuras de aspecto amable, tales como: Amida, Kannon, Jizo, Hotei, etc. Y nos mostramos en cambio más reticentes a manifestar nuestra afinidad hacia otras de aspecto feroz o enfadado.

El Buda conocido como Fudo Myoo (不动明王) es uno de esos referentes esotéricos de difícil asimilación para los neófitos. Se muestra necesaria una mejor comprensión de sus cualidades como el arquetipo del guerrero espiritual que cada ser humano lleva en su interior.

Su nombre significa “La gran luz de energía inmutable”. En el Dojo siempre suelo explicar que Fudo Myoo es la representación de esa Energía capaz de contagiarnos: equilibrio, confianza en nosotros mismos, poder interior, valor, ecuanimidad, capacidad para ayudar a otros, etc… ese es su poder. Este Buda de aspecto iracundo simboliza al eterno vigilante que vela por cada ser humano, impidiendo que se desvíe de su camino, evitando que se aparte de su plan de vida. Por eso en el Budismo se le considera relacionado con el Karma, palabra que identifica el efecto más negativo de nuestras acciones… que tarde o temprano retorna a nosotros de nuevo. Fudo es como ese amigo sincero que está a nuestro lado para aconsejarnos en los momentos más difíciles, para descubrir el camino, a veces intrincado, pero sin duda necesario para alcanzar nuestro desarrollo personal y espiritual. En esos instantes críticos no muestra un rostro precisamente agradable, sino firme. Su sable Kurikara (que representa el Conocimiento) nos libera de las ataduras del sufrimiento. Su cuerda Kensaku es capaz de sujetar nuestros peores instintos, para controlar sus efectos negativos. Las llamas que le rodean son las energías que permiten purificar los aspectos contaminantes que están presentes en nuestras vidas.

No parece identificar a alguien con el que compartir bromas, sino más bien ese poderoso héroe que nos ayuda en los momentos críticos. Es necesario abstraerse de su ruda imagen externa, lograr identificar las cualidades de su potente energía, para poder llenarse uno mismo de ellas, logrando esa transformación interior que se busca en la meditación del Mikkyo (budismo Esotérico). Este es el verdadero trabajo de asimilación del “arquetipo”, esencia de las meditaciones más avanzadas sobre el Mandala (representación del cosmos) y los Budas (figuras energéticas de poder).

El trabajo energético a través de la figura de Fudo Myoo conserva en su esencia las dos vertientes budistas In-Yo (Yin – Yang). La primera se relaciona con la parte más pasiva asociada a la propia meditación. Por otro lado, la parte activa está enfocada a la exteriorización de su energía, representada por las prácticas terapéuticas de canalización de la energía, o las Artes Marciales (Budo).

Visualizar la imagen de Fudo Myoo durante la meditación, equivale a asimilar sus energías, identificándose con el arquetipo que representa. Adoptar su mudra To-In (en forma de sable) es asumir que somos capaces de aplicarlas eficazmente en nuestra vida cotidiana. Pronunciar su mantra, es poder expresar la vibración de su potente luz hacia todos los seres que nos rodean:

“Noumaku sanmanda bazaradan senda makaroshada sowataya un tarata kan man” (のうまく さんまんだ ばざらだん せんだ まかろしゃだ そわたや うん たらた かん まん).

Indudablemente Fudo Myoo, a pesar de su aspecto feroz, es un valioso referente en nuestras meditaciones, para permitirnos avanzar hacia esa transformación interior, con objeto de ser capaces también de expresar toda esa Energía potentemente hacia el exterior.

“Solamente la práctica meditativa cotidiana nos acerca a la comprensión real del objeto de nuestra búsqueda”.

Victor  (忍龍  Nin Ryu).