ZANZON HO & OKYU SHOCHI

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LAS ANTIGUAS FORMAS DEL NIN JUTSU ENGLOBADAS BAJO LA DENOMINACION DE: GOTONPO, DIERON LUGAR A ESTRATEGIAS DE INFILTRACION Y ESCAPE PARA SER APLICADAS EN TERRITORIOS ENEMIGOS.
PERO DESARROLLARON IGUALMENTE TECNICAS PARA PERMANECER LARGOS PERIODOS AISLADOS EN LA NATURALEZA Y PARA TRATAR EFICAZMENTE ENFERMEDADES OCASIONALES O HERIDAS RECIBIDAS EN COMBATE.
TODO ELLO HA IDO ACTUALIZANDOSE A TRAVES DE LOS SIGLOS HASTA QUEDAR CONVERTIDO EN DOS GRUPOS DE TECNICAS DE INDUDABLE APLICACION EN NUESTROS DIAS

 

ZANZON HO

TECNICAS DE SUPERVIVENCIA EN LA NATURALEZA

OKYU SHOCHI

PRIMEROS AUXILIOS Y SISTEMAS TERAPEUTICOS

creek

 © ZANZON HO NO KEIKO

(Entrenamiento de preparación para la supervivencia)

  Este programa es un entrenamiento intensivo de una semana, que puede realizarse antes de iniciar un período de supervivencia prolongada en la naturaleza. Es un ejercicio interesante si se plantea con sinceridad y se completa el ciclo de los siete días especificados. No es tan importante establecer objetivos cuantificables, como el mero hecho de ser consciente, en cada momento, de la limitación concreta que se aborda, y cómo responde nuestro organismo a ese desafío. Es por tanto una prueba subjetiva, que en ningún momento debe tratar de compararse con la experimentada por otras personas. Se recomienda realizarla individualmente y no en grupo.

Es un procedimiento basado en el diseñado en su momento por Felipe de Torres, un pionero en este tipo de técnicas. Es necesario comprender que es un entrenamiento fundamentado en principios esotéricos y no solamente físicos y psicológicos. Se basa en el ciclo natural semanal, ligado a los planetas. Igualmente se pueden establecer referencias directas con los siete Chakras, con las glándulas de secreción interna con las que se identifican y con los órganos que controlan. Aun siendo un proceso en siete etapas, es también un entrenamiento basado en el Gotonpo y en los cinco Elementos de la Naturaleza con los que se identifica. Aporta el entrenamiento físico y mental que requiere una prueba de supervivencia.

Es un pequeño anticipo de lo que podemos encontrar a nivel personal en la naturaleza. A través de esta práctica, acostumbramos al cuerpo a carencias a las que no está habituado, de manera que pueda “reconocerlas” luego cuando se presente una situación límite. En nuestra sociedad es difícil haber tenido una sensación REAL de frío, hambre, sed, calor, fatiga, etc. que nos haya llevado a una verdadera situación límite. Con esta práctica podremos acercarnos un poco a ellas. Se puede realizar el mismo entrenamiento, pero en un orden diferente o insistiendo solamente en partes más específicas, pero se perdería una parte importante de su valor. La frecuencia de mantenimiento podría ser de una o dos semanas de prácticas en todo el año. No obstante, si se preveen situaciones de riesgo (por ejemplo: un viaje a zonas poco pobladas) será conveniente intensificar la práctica con un programa a largo plazo, haciendo: una semana y descansar tres, otra semana y descansar dos, otra semana y descansar una, dos seguidas y descansar una, y finalmente: tres semanas seguidas. Esta última propuesta es realmente una prueba muy dura. Por esa razón, es preferible abordar inicialmente la primera semana y obtener la experiencia adecuada a través de ella…

Como es lógico, aquéllas personas que están siguiendo un tratamiento médico, deben consultar al especialista antes de iniciar esta práctica. Los días que no tienen especificada la bebida o la comida, puede entenderse que tanto una como otra deberán ser moderadas. Imaginar siempre los alimentos que normalmente tendríamos disponible a nuestro alcance en una situación de supervivencia, tanto en calidad como en cantidad. Una prueba importante es la del sabor y el aspecto de los alimentos. Durante esta semana se debe romper la pauta cotidiana y tratar de comer cosas que rechazamos en condiciones normales. Cambiar las maneras de cocinarlos. Insistir con los crudos, tanto en carne como en pescado. Decidirse por vísceras, ojos, lengua, etc. que producen repulsión. Esta es una prueba esencial para la supervivencia. Documentarse sobre las limitaciones en tiempo de conservación de los crudos (sobre todo del pescado). Descubrir el aporte proteínico de muchos insectos comunes (hoy puede conseguirse prácticamente todo a través de Internet…). Recordar que la repugnancia será posiblemente la primera barrera a superar en una situación límite. Practicar durante estos días la potabilización del agua en sus diversas formas. Recordar que en sociedades agrícolas modernas como la nuestra, el agua de manantiales y riachuelos tendrá el problema adicional de los fertilizantes y en algunos casos incluso metales pesados tóxicos que se absorben por el organismo. Un aspecto importante a tener en cuenta en este ciclo es la temperatura ambiente.

Es preferible un clima extremo, como el de Castilla y León, en épocas como los principios de primavera u otoño, con días soleados en los que la temperatura puede oscilar más de 20 o 25ºC.

1 – El ciclo semanal comienza el DOMINGO, día del Señor (Dominus) (Nichiyobi, día del Sol, en japonés). Es el día dedicado a ponerse en contacto con el sol, tomar baños solares por todo el cuerpo. Incluso, si es posible, se deberían tomar saunas. La comida será esencialmente seca y salada, por ejemplo: pan tostado, frutos secos, cereales, levadura, huevos, queso, miel, polen, etc. No se podrían tomar: ensaladas, frutas, verduras, yogur o leche, etc. Durante todo ese día no se debería tomar nada de agua. Esa misma noche ya podremos comenzar a hidratarnos poco a poco. Beber agua lentamente: unos sorbos cada cinco minutos. Este entrenamiento nos habrá puesto en contacto con la carencia de agua, con la resistencia al calor y a la deshidratación.

2 – El LUNES, día de la Luna, (Getsuyobi, día de la Luna también en japonés) nos entrenaremos para la resistencia contraria. Esa noche se intentará dormir con la ventana abierta o al aire libre, y con poca ropa. Desde primera hora bebemos abundantemente agua y tomamos frecuentes duchas de agua muy fría, o baños en un río o en el mar. La comida será fundamentalmente a base de alimentos “húmedos”: frutas, verduras, ensaladas, leche, infusiones, y no probando nada seco. No se puede tomar absolutamente nada de sal. Se continuará con duchas o baños durante todo el día. Si hace una temperatura fría, realizar algún ejercicio para entrar en calor. Vestir con muy poca ropa, aunque sea invierno. El entrenamiento de este día nos habrá puesto en contacto con el frío y la posible hinchazón por falta de sales.

3 – El MARTES, día dedicado a Marte (Kayobi, el día del Fuego en japonés) es el día reservado para el entrenamiento marcial, agotador, sin límites. Dormiremos menos de lo habitual (dos o tres horas menos) y desde primera hora comenzamos con ejercicio físico muy intenso, hasta alcanzar las pulsaciones límite (P.p.m. Límite = 220 – Edad >> Recomendable:75% de ésta) actuando de esta manera: – Ir aumentando: 40% — 50% — 60% — 70% (a los 15 minutos de iniciar el ejercicio) – Mantener la intensidad durante al menos: 20 minutos. – Regreso a la calma gradual. – No detener bruscamente al finalizar. Realizar ejercicios respiratorios y de estiramiento. Mantener el ejercicio en ese: 70 – 75%, sin sobrepasarlo. Recordar que cuando trabajamos por encima del 80% lo hacemos en deuda de oxígeno, y debe ser por espacios muy cortos de tiempo, añadiendo necesariamente pausas de recuperación después. Durante todo este día el ejercicio debe ser agotador. Intensificar la actividad justo antes de las comidas y ralentizarlo inmediatamente después. Seguir haciendo ejercicio hasta después de anochecer. Este entrenamiento pretende colocarnos al borde del agotamiento físico, para hacer que nuestro cuerpo se acostumbre a él y que mentalmente estemos preparados para afrontar una situación límite, en la que seguir o detenerse supone la diferencia entre vivir o dejarse morir.

4 – El MIERCOLES, día dedicado a Mercurio (Suiyobi en japonés, el día del Agua) Será un día de tranquilidad en el que se debe buscar solamente el desarrollo límite de la actividad mental. Preparar una serie de actividades y juegos que pongan a prueba nuestra concentración mental. Solicitar ayuda si es necesario, para que el nivel de actividad mental no decaiga durante todo el día. Contestar preguntas frecuentes, que desarrollen nuestra capacidad para captar detalles y nos obliguen a mantener nuestra mente continuamente concentrada en algo. Igualmente debemos poner a prueba nuestra percepción extrasensorial, mediante pruebas de telepatía y adivinación. Es un día propicio para practicar ejercicios de control de la respiración. Por ejemplo, los sistemas respiratorios relacionados con el Godai o con el Kuji Kiri. Igualmente es un día adecuado para realizar entrenamientos de resistencia en apnea.

5 – El JUEVES es el día de Júpiter (Mokuyobi, día de la Madera en japonés). Es el día de la soledad. Nos entrenaremos para experimentar la soledad y el silencio. Lo ideal es aislarse de las actividades cotidianas y salir solos al campo durante todo el día, sin tener comunicación con nadie. Si eso es imposible, intentaremos conversar lo menos posible en el trabajo, dejar el móvil, no leer, ni oír la radio, ni música, ni ver la televisión, ni tener ningún contacto personal más allá de lo indispensable. Abstenerse de estimulantes: alcohol, café, té, tabaco, chocolate, carne, bebidas de cola, picantes o especias. Dedicarse a pasear y realizar largos períodos de meditación. El jueves nos entrenamos para la soledad y la falta de estímulos externos. Se trabaja el control mental y la armonía interior. El aspecto psicológico en una situación límite de supervivencia es crucial. Por tanto, este entrenamiento puede considerarse una parte esencial del programa.

6 – El VIERNES es el día dedicado a Venus. (Kinyobi el día del Metal, en japonés). A Venus se le relaciona también con la carencia del sueño. De esta manera, desde el anochecer del jueves pasaremos 24 horas sin dormir nada en absoluto. Lo esencial es no permanecer pasivo. Hay que involucrarse en todo tipo de actividades que puedan mantenernos en movimiento durante todo el día. Luchar contra la apatía y los deseos por dejarnos llevar hacia la comodidad. Mantenernos activos y atentos, a pesar de la somnolencia. Entrenamos así las situaciones límite en las que dejarnos llevar por el sueño supondría caer muerto.

7 – El SABADO está dedicado a Saturno (Doyobi el día de la Tierra, en japonés). Es un día dedicado por completo al ayuno integral. Solo está permitido beber agua desde el anochecer del viernes hasta el anochecer del sábado.   Esto completa el ciclo de siete días de preparación intensiva.

Durante este período sería muy conveniente que las actividades elegidas para cada día estuvieran siempre relacionadas con las técnicas de supervivencia, aunque no necesariamente nos encontremos en el campo durante la semana. Practicar nudos con cuerdas. Idear trampas para caza. Construir elementos de supervivencia básicos, que pongan a prueba nuestra habilidad. Diseñar armas improvisadas. Elegir el material que sería adecuado para una zona determinada. Revisar los métodos de orientación. Fabricar ropa y calzado de emergencia con materiales disponibles en ese momento. Experimentar diferentes técnicas sencillas para cocinar. Aprender a limpiar piezas de caza o pescado, para poder cocinarlos a continuación. Revisar los métodos de Primeros auxilios. Etc.

 

 © KIT DE SUPERVIVENCIA

Normalmente los Kit de Supervivencia que se comercializan, contienen casi los mismos elementos e incluso algunos de mayor calidad, pero esta pequeña reserva de supervivencia debería ser algo individualizado basado en la experiencia de cada uno y de sus necesidades así como las de la zona concreta por donde acostumbramos a movernos.

• El recipiente: Manejable y fácilmente portable: bote hermético / bolsa riñonera / etc.

• Conviene llevar una anotación de la fecha correspondiente a la última revisión.

• También interesa tener una lista del contenido, o mejor: CONOCERLO DE MEMORIA.

COMPONENTES BASICOS:

– Tijeras o elemento de corte

– Tiritas cortadas o en pieza (mejor)

– Esparadrapo (puede sustituir a las tiritas).

– Plástico de vivac (industrial de 2 x 1,5 mts) Bien doblado no ocupa mucho espacio.

– Billete de 10 ó 20 euros.

– Preservativo ¡¡que no esté lubricado!!: puede llevar más de un litro de agua / hincharse como flotador / envolver algo para impermeabilizarlo.

– Antibióticos (Ampicilina)

– Nolotil (calmante muy fuerte)

– Anfetaminas (¡¡) En caso de riesgo importante o área conflictiva. Para el último esfuerzo que separa la vida de la muerte. (6 – 8 horas) (Atención al «bajón» que se produce una vez pasado el efecto).

– Antihistamínicos

– Pastillas para la diarrea.

– Venda elástica.

– Anzuelos e hilo sedal.

– Alambre fino de acero (trampas para cazar)

– Cerillas Impermeabilizadas y mechero de gas.

– Imperdibles de distintos tamaños.

– Aguja e hilo

– Manta de supervivencia de aluminio (para sustituir el saco de dormir)

– Glucosa en pastillas o unos caramelos: útiles para evitar hipoglucemias en caso de ayuno y temperaturas bajas.

– Cuerda fina de Nylon (Unos 3 metros)

– Linterna y/o cabo de vela de sebo.

– Un recipiente estanco con Sal marina. (para comidas y agua)

– Un trozo de papel de aluminio.

– Bolsas de plástico (tipo basura)

– Navaja pequeña

– Brújula

– Pinza, para sacar espinas clavadas.

– Hojas de bisturí

– Barra de magnesio (encendedor)

– Pastillas potabilizadoras.

– Sierra de cable.

●  MANTENER CONTROLADAS LAS FECHAS DE CADUCIDAD DE TODOS LOS MEDICAMENTOS.